INTRODUCCIÓN
La flauta travesera, traversa o transversal es un instrumento musical de viento-madera. El músico que toca la flauta es conocido como flautista.
Se caracteriza por tener bisel. Los materiales con que se construye son: (antiguamente) hueso, madera, metal de un tipo o diversas aleaciones, plástico, alpaca o combinaciones entre todos ellos. En la elección de los diferentes materiales inciden cuestiones como el nivel del ejecutante y su presupuesto, en relación al costo de un instrumento hecho de metales preciosos. También algunos flautistas creen que el material influye decisivamente en el sonido, y así se atribuye a la plata un sonido claro y brillante, al oro un sonido cálido y más oscuro, lo mismo que a las flautas de madera. Un estudio que utilizó flautas de siete materiales distintos no encontró evidencias de que el material del tubo tenga algún efecto apreciable en el color del sonido o el rango dinámico del instrumento. El aspecto más importante es la idea del sonido de la flauta que cada ejecutante construya con su estudio. Es la columna de aire, que vibra dentro del tubo y que es puesta en acción por el aliento del flautista, la que crea el sonido que escuchamos. "El tono de la flauta es la voz sin la cual no podemos comenzar a cantar".
Las flautas traveseras forman parte de la familia de los instrumentos de viento de madera (independientemente del material con que realmente estén construidas), junto con las familias del clarinete, el oboe y el fagot. En la clasificación formal que estudia la organología, las flautas pertenecen a la familia de los instrumentos de bisel, que desde muy antiguo se han fabricado de madera.
Su registro básico es de tres octavas y va desde el do4 (el sonido de la tecla central del piano en el sistema Francés, que en la nomenclatura anglosajona se llama C3, y en el Sistema Internacional do4) hasta el do7. Ese registro puede ampliarse hasta a tres octavas y una quinta justa, desde el si2 hasta el fa#7; la nota grave adicional se consigue mediante una llave adicional (es importante hacer notar que las flautas más costosas se fabrican con llaves adicionales, para alcanzar si bemol 2, por ejemplo), y el extremo agudo (esa quinta justa que va del do#7 al fa#7), se logra mediante la ejecución de armónicos, técnica que depende de la capacidad del ejecutante, que debe ser adquirida con práctica y un estudio riguroso de la sonoridad.
Para mí, mantener una buena posición a la hora de tocar es fundamental. Evitar rotaciones de torso evita compresiones de la cavidad torácica y abdominal, lo que beneficia la respiración, permitiéndote usar al máximo tu capacidad pulmonar y aumentar tu control sobre la espiración. Colocar bien la espalda evita también dolores musculares y todos los problemas que estos conllevan. Con las manos ocurre lo mismo. Colocarlas bien, además de evitar dolores innecesarios, puede significar la diferencia entre un pasaje rápido bien hecho y pifiarla a lo grande en un concierto.
Así que sí, el cuerpo es importante. Tenemos que conocerlo, cuidarlo y entrenarlo para que aguante las paliza física que nos pegamos los instrumentistas, solo comparable a las que se pegan los deportistas de élite.
1. La respiración
2. El sonido
3. La digitación
4. La articulación.
No están puestos así por capricho, sino porque cada uno es consecuencia directa del anterior. Si no inspiras, no espiras, por lo cual no hay sonido. Si no hay sonido, no sirve de mucho mover los dedos para cambiar de sonido. Y si no cambias de sonido, usar la lengua solo te va a servir para rapear con la flauta al más puro estilo Eminem. Así que, ya que ese es su orden natural, lo más lógico sería trabajarlos también en ese orden. Como cuando vamos al gimnasio. Lo primero que nos dan es una tabla de ejercicios para que no te dejes ni un músculo sin agujetas. Pues lo mismo, no estaría mal que a la hora de hacer ejercicios con la flauta tuviésemos algún tipo de tabla que nos ayude a no volvernos locos haciendo escalas supersónicas cuando todavía no sabemos ni inspirar bien, o nuestro sonido suena a gato que se acaba de pillar el rabo con una puerta.
Esto viene siendo todo eso que hacemos para que lo que tocamos suene, además de bien, bonito. Es decir, si la técnica instrumental era el qué y el cómo, la técnica interpretativa es el cuándo. Está muy bien que sepas hacer unos trinos como los de Paganini, o que vuestro rango de matices vaya desde alfiler cayendo al suelo hasta turbina de avión, o que seáis capaces de montar nata con la lengua. Pero igual de importante, o más, es saber cuando usar todos esos recursos técnicos tan maravillosos que habéis desarrollado después de 120.000 horas de escalas, arpegios y notas largas.
Para esto solo puedo darte un consejo: escucha. Escucha muchísima música, de todos los estilos y de todas las épocas. Escucha a muchísimos/as flautistas (si son de esos de los que la gente paga para ver mejor). Ve a cursillos, masterclasses, ofrécete como au pair en casa de los solistas y las solistas de orquesta que tengan hijos, ve a conciertos, ve a muchos conciertos pero, sobre todo, aprende. Escuchar buena música es la mejor forma de aprender a hacer buena música. Las miles y miles de horas de estudio son necesarias, pero de nada sirven si no sales al mundo, conoces a personas interesantes y aprendes de ellas.
Pero no significa que todo lo que escuches esté bien y tengas que hacerlo igual. Coge las cosas que más te gustan y más peguen con tu estilo y úsalas, el resto, guárdalas, porque nunca sabes cuándo vas a necesitarlas. Puede que tu destino sea la Filarmónica de Berlín, pero más tarde o más temprano, todos los músicos se enfrentan al reto de tener que transmitir lo que saben. Y recuerda que ser un gran profesor o una gran profesora no se trata de crear fotocopias de tí mismo, sino de dar a tus alumnos y alumnas todas la información posible, y ayudarles a ser la mejor versión de sí mismos como músicos.
Escucha tu tono. Es probable que puedas arreglar las cosas tú mismo. Solo piensa en sonar reverberante e intenso. Imagina que estás haciendo vibrar toda tu flauta.
Técnicas de posición
TÉCNICA CORPORAL
Para tocar un instrumento, no viene nada mal
conocer un poco nuestro cuerpo. Es decir, cómo funciona y cuál es la mejor
manera de emplear sus recursos sin llegar a romper algo por el camino. Y es
que, aunque no os lo creáis, ¡se puede tocar sin dolor! Raro, ¿eh? Eso pensé yo
hasta que mi hermana me dio un día cuatro consejillos que me cambiaron la vida.
Para mí, mantener una buena posición a la hora de tocar es fundamental. Evitar rotaciones de torso evita compresiones de la cavidad torácica y abdominal, lo que beneficia la respiración, permitiéndote usar al máximo tu capacidad pulmonar y aumentar tu control sobre la espiración. Colocar bien la espalda evita también dolores musculares y todos los problemas que estos conllevan. Con las manos ocurre lo mismo. Colocarlas bien, además de evitar dolores innecesarios, puede significar la diferencia entre un pasaje rápido bien hecho y pifiarla a lo grande en un concierto.
Así que sí, el cuerpo es importante. Tenemos que conocerlo, cuidarlo y entrenarlo para que aguante las paliza física que nos pegamos los instrumentistas, solo comparable a las que se pegan los deportistas de élite.
TÉCNICA INSTRUMENTAL
La propia palabra lo dice.
Esta es la técnica del instrumento en sí. Esa que machacamos sin sentido
durante horas y horas para que las escalas nos salgan a 800 la negra. Pues
bien, antes de destruirte los dedos intentando tocar más rápido que nadie, hay
algunas otras cosas que lo mismo te interesa saber.
La técnica instrumental se divide en cuatro grandes bloques:
La técnica instrumental se divide en cuatro grandes bloques:
1. La respiración
2. El sonido
3. La digitación
4. La articulación.
No están puestos así por capricho, sino porque cada uno es consecuencia directa del anterior. Si no inspiras, no espiras, por lo cual no hay sonido. Si no hay sonido, no sirve de mucho mover los dedos para cambiar de sonido. Y si no cambias de sonido, usar la lengua solo te va a servir para rapear con la flauta al más puro estilo Eminem. Así que, ya que ese es su orden natural, lo más lógico sería trabajarlos también en ese orden. Como cuando vamos al gimnasio. Lo primero que nos dan es una tabla de ejercicios para que no te dejes ni un músculo sin agujetas. Pues lo mismo, no estaría mal que a la hora de hacer ejercicios con la flauta tuviésemos algún tipo de tabla que nos ayude a no volvernos locos haciendo escalas supersónicas cuando todavía no sabemos ni inspirar bien, o nuestro sonido suena a gato que se acaba de pillar el rabo con una puerta.
TÉCNICA INTERPRETATIVA
Esto viene siendo todo eso que hacemos para que lo que tocamos suene, además de bien, bonito. Es decir, si la técnica instrumental era el qué y el cómo, la técnica interpretativa es el cuándo. Está muy bien que sepas hacer unos trinos como los de Paganini, o que vuestro rango de matices vaya desde alfiler cayendo al suelo hasta turbina de avión, o que seáis capaces de montar nata con la lengua. Pero igual de importante, o más, es saber cuando usar todos esos recursos técnicos tan maravillosos que habéis desarrollado después de 120.000 horas de escalas, arpegios y notas largas.
Para esto solo puedo darte un consejo: escucha. Escucha muchísima música, de todos los estilos y de todas las épocas. Escucha a muchísimos/as flautistas (si son de esos de los que la gente paga para ver mejor). Ve a cursillos, masterclasses, ofrécete como au pair en casa de los solistas y las solistas de orquesta que tengan hijos, ve a conciertos, ve a muchos conciertos pero, sobre todo, aprende. Escuchar buena música es la mejor forma de aprender a hacer buena música. Las miles y miles de horas de estudio son necesarias, pero de nada sirven si no sales al mundo, conoces a personas interesantes y aprendes de ellas.
Pero no significa que todo lo que escuches esté bien y tengas que hacerlo igual. Coge las cosas que más te gustan y más peguen con tu estilo y úsalas, el resto, guárdalas, porque nunca sabes cuándo vas a necesitarlas. Puede que tu destino sea la Filarmónica de Berlín, pero más tarde o más temprano, todos los músicos se enfrentan al reto de tener que transmitir lo que saben. Y recuerda que ser un gran profesor o una gran profesora no se trata de crear fotocopias de tí mismo, sino de dar a tus alumnos y alumnas todas la información posible, y ayudarles a ser la mejor versión de sí mismos como músicos.
POSTURA DE ESPALDA
De hecho, es
más fácil tocar con un buen tono mientras estás parado. Asegúrate de que tu
espalda esté recta cuando estés sentado, ¡y no te encorves! Gira tu cuerpo
ligeramente en ángulo para que no tengas que cambiar tu cuello de posición para
ver el atril claramente.
Sujeta la flauta hacia arriba. Es probable que te hayan dicho esto
por lo menos mil veces, pero puede afectar tu tono si sujetas la flauta
demasiado baja. Debes sostenerla a alrededor de 20 grados por debajo de la
línea en la que la flauta estaría paralela al suelo. Cuando la sostienes más
abajo que eso, colapsas el área del estómago y no puedes tomar aire
correctamente ni sostener el tono. Si sostienes la flauta más arriba de eso,
crearás tensión en tu brazo derecho.
Equilibra la flauta. Esto está relacionado, pero no es lo mismo que una postura
correcta. Hay tres
puntos de equilibrio cuando sostienes una flauta: la barbilla, el pulgar
izquierdo y el pulgar derecho. La placa para el labio debe estar apoyada en el
espacio entre tu labio y tu barbilla, y debes sentir una suave presión en las
encías inferiores. La flauta debe estar apoyada justo sobre el nudillo inferior
de tu dedo índice izquierdo, por encima de donde el dedo se encuentra con la
mano. La flauta debe estar apoyada sobre la punta del pulgar derecho, y esta debe estar por debajo o ligeramente detrás de
la flauta, entre las teclas de Fa y Mi. Tu dedo meñique derecho debe quedar en la tecla de Mi bemol de
forma natural.[1] Una vez en esta posición, debe
sentirse natural y flauta debe "flotar", permitiéndote producir un
sonido reverberante.
RESPIRACIÓN
Respira correctamente. Respira hondo desde el vientre, no
desde el pecho, antes de tocar. Debes ver que tu vientre se expanda
físicamente. Tu espalda debe expandirse también hacia el final de una respiración
profunda. Si tu pecho es lo primero que se expande, o tus hombros se elevan
hacia arriba cuando respiras, no estás recibiendo tanto aire como podrías.
Una forma de practicar esto es
inclinarte hacia adelante por la cintura, creando un ángulo de 90 grados entre
las piernas y el torso. Luego, respira hondo desde tu vientre, sintiendo que
todo tu vientre y toda tu espalda se expanden antes que tu pecho.
Respalda la corriente de aire. Piensa en activar la parte central de tu cuerpo y los
músculos del vientre para "respaldar" físicamente el aire y producir
una corriente fuerte y constante. Esto también te ayudará a tocar afinadamente,
lo cual siempre conduce a un mejor tono y es extremadamente importante cuando
tocas con otras personas.
SONIDO
Grábate a ti mismo. Puede sorprenderte. La acústica de nuestros propios cuerpos y el espacio
alrededor de ellos ocasionan que tu tono suene diferente cuando lo oyes tú al
tocar, cuando lo oye alguien parado a unos pasos de ti y cuando lo oye alguien
sentado en la parte trasera de un gran auditorio. Hay flautistas profesionales
con tonos muy osados que rayan en lo desagradable si estás parado junto a
ellos, pero que se transmiten maravillosamente durante un solo en un gran
auditorio. A la inversa, un tono delicado y dulce que suene bonito a los oídos
del que lo toca puede parecer débil y aburrido desde el otro lado de la
habitación. Puede ser muy útil grabarte a ti mismo desde diferentes distancias
para entender cómo sonarás para los demás. Por supuesto, a menos que tengas un
equipo de grabación de alta calidad, esto no funciona perfectamente, pero
incluso un video en tu smartphone es mejor que nada.
Practica tonos largos. Como les gusta decir a muchos profesores de música: "La práctica no
hace al maestro. La práctica perfecta hace al maestro". A menos que pases
mucho tiempo tratando de tocar con un buen tono, no lo desarrollarás de forma
confiable. Una forma de hacer esto es dedicar una parte de cada sesión de
práctica a los tonos largos. Esto se hace a menudo como parte de tu
calentamiento. El libro "De la sonorité, art et technique"
("Sobre la sonoridad, el arte y la técnica") de Moyse es un recurso
clásico para esto, pero también puedes encontrar muchos recursos en línea que
describen técnicas de práctica para tonos largos.
Escucha grabaciones de flautistas profesionales. Todos tocan con un tono
razonablemente bueno o no habrían triunfado como profesionales, pero es posible
que también notes que te gustan algunos más que otros. Piensa en lo que
caracteriza a los tonos que más te gustan y experimenta tratando de imitarlos
al tocar.
Escucha tu tono. Es probable que puedas arreglar las cosas tú mismo. Solo piensa en sonar reverberante e intenso. Imagina que estás haciendo vibrar toda tu flauta.
EJECUCIÓN (MATICES)
Experimenta. ¡No encontrarás tu tono ideal hasta que sepas cuáles son todas las
opciones! Además, el significado de un "buen" tono de flauta depende
de la música que estés tocando, y los músicos habilidosos saben cómo variar la
calidad del sonido de su tono (intenso, fuerte, suave, dulce, evocador, etc.)
para adaptarse al ambiente que quieren crear. Para practicar esto, elige una
nota que puedas tocar cómodamente, sostenla y explora los siguientes
movimientos. Al tocar, observa cómo el sonido cambia, si parece más o menos
agradable y a cuáles tipos de ambientes musicales podría evocar. Con el tiempo,
puedes aprender a elegir la calidad del sonido que quieras para el tono e
inmediatamente encontrar la posición de tus labios, mandíbula y cuerpo para
producirla.
Mueve el extremo de tu flauta
más arriba y más abajo. Esto cambia el ángulo del aire que pasa a través del
agujero de la embocadura. Muchos flautistas dejan que su brazo derecho se caiga
demasiado como para obtener un tono óptimo, y este ejercicio te mostrará si
eres uno de ellos.
Mueve el extremo de tu flauta
hacia adelante y hacia atrás. Esto también cambia el ángulo de la corriente de
aire. Escucha para encontrar el lugar en donde el sonido esté más enfocado.
Inclina la cabeza a la izquierda,
a la derecha, hacia adelante y hacia atrás. Siente lo que es más cómodo para ti
y lo que suene más claro.
Rueda la boquilla hacia
adentro y hacia afuera. Esto cambia cuánto aire entra a la flauta y también
afecta la altura del sonido (si suenas fuera de tono, agudo o como debes
sonar).
Dirige la corriente de aire
más arriba o más abajo moviendo la mandíbula hacia adelante y hacia atrás. Este
efecto puede ser similar a rodar la boquilla hacia adentro o hacia afuera.
Relaja más o menos los
músculos de tus labios, mejillas y mandíbula.
Usa el vibrato en notas más largas. El vibrato es una técnica en la que la altura del
sonido se curva muy rápido. Actúa como si estuvieras susurrando "Ja, ja,
ja" y trata de tocar una nota. Puede sonar antinatural al principio, así
que practica hasta que sea natural y uniforme. El vibrato es una buena técnica
que creará interés en notas más largas y ocultará inconsistencias. La velocidad
del vibrato depende del efecto que un flautista esté tratando de lograr; un
vibrato más rápido a menudo representa un sentimiento más intenso, mientras que
un vibrato más lento es más reconfortante.
Teclas con
agujeros abiertos: estas permiten que el aire
pase a través de ellas cuando estén descubiertas, y esto lleva a un tono más
intenso y resonante. Los agujeros abiertos también crean menos resistencia del
aire, así que es más fácil.
EMBOCADURA
La embocadura es la forma que deben tener los
labios para poder tener un buen sonido; a continuación se mostrarán algunos
consejos para una buena posición de la embocadura:
Para emitir un sonido es necesario estirar
ligeramente los labios y aproximarlos a la embocadura de la flauta soplando
suavemente.
-
Puedes intentar sonreír ligeramente para que
estirar los labios sea más fácil, pero trata de hacerlo lo más natural posible,
tratando de que los labios tomen una forma así:
Para cerciorarte de que tu posición es correcta es
preferible hacerlo delante de un espejo de cuerpo completo para observa mejor
tu posición en general.
MANOS
Esta posición es muy importante porque de ella
depende la comodidad que tendrá el flautista al tocar; a continuación se
mencionará la posición correcta de las mismas:
Los dedos de ambas manos deben estar redondeados,
sin embargo, nunca deben de ponerse tensos, al contrario se debe de tratar de
ponerlos lo más relajados posible.
La mejor manera de mantener los dedos redondeados
es imaginarse que se tiene una pelota en la mano:
Porque la posición correcta para sostener la flauta
será la misma:
Mano izquierda:
-
Apoyar la flauta sobre la 3a falange
del índice cerca de la tercera coyuntura del dedo
Mano derecha:
-
Se debe sostener la flauta con el pulgar y el meñique,
este último colocado en la llave de E♭, que
también debe mantenerse curveado, nunca extendido:
-
Los otros tres dedos (índice, medio y anular)
se encorvan ligeramente.
-
El pulgar ha de coincidir exactamente debajo del
índice:
CABEZA
Esta posición junto con la de la embocadura es
esencial para tener un buen sonido.
La cabeza debe estar siempre derecha y viendo al
frente, perpendicular con la flauta que debe estar totalmente horizontal.
-
En ocasiones el sonido mejora si la cabeza se
inclina un poco hacia el hombro izquierdo y se gira de igual manera hacia la
derecha:
MANEJO DE LA ANSIEDAD
EN UN PRESENTACIÓN.
El concepto de ansiedad tiene su origen en el término latino anxietas. Se trata de la condición de una persona que experimenta una conmoción,
intranquilidad, nerviosismo o preocupación.
Para la medicina, la ansiedad es el estado
angustioso que puede aparecer junto a
una neurosis u otro tipo
de enfermedad y que no permite la relajación y el descanso del paciente. Por ejemplo: “Siento una gran ansiedad por el recital de esta noche”, “Trata de dominar tu ansiedad, que en ese estado de nerviosismo
las cosas te pueden salir mal”, “Gran ansiedad por el partido
de semifinales”.
Cabe
resaltar que la ansiedad no siempre es una patología, sino
que es una emoción común como el miedo o
la felicidad. La ansiedad, en este sentido, es necesaria para sobrevivir ante
ciertos riesgos ya que pone a la persona en alerta.
EMISIONES.
Una emoción resulta ser la alteración intensa y
pasajera de nuestro ánimo, que puede ser agradable, o en su defecto, muy
penosa, y que además suele aparecer junto con una conmoción somática. Se largó
a llorar de la emoción cuando le dieron la noticia de su embarazo.
A las emociones también se las cataloga de
fenómenos psicofísicos porque representan modos eficaces de adaptación a los
diferentes cambios que proponen las demandas ambientales. En el estricto plano
psicológico, una emoción siempre alterará la atención y aumentará el desarrollo
de ciertas conductas en lo que es la jerarquía de respuestas del individuo. Y
en el aspecto fisiológico, una emoción, organiza las respuestas de distintos
sistemas biológicos, incluyendo en este plano las expresiones de la cara, de
los músculos, de la voz, del sistema endócrino, entre otros, con la misión de
establecer un medio interno óptimo para el comportamiento más efectivo.
SENTIMIENTOS.
Los sentimientos son las impresiones que causan a
un nivel espiritual determinadas cosas o situaciones y a partir de las cuales,
es decir, del sentir que estas nos producen internamente, los seres humanos
actuamos. Es por esto que si por ejemplo nuestra vida es una sucesión de
desgracias y feas situaciones, nuestros sentimientos no serán de lo más
positivos, buenos y armoniosos, por el contrario, el resentimiento, a veces
llegando hasta el odio, se convertirán en la medida de nuestros actos. En
tanto, una persona que se topa buenas experiencias es casi seguro que tenderá a
producir en su interior buenos y nobles sentimientos.
AUTOESTIMA.
La autoestima es la valoración, generalmente
positiva, de uno mismo. Para la psicología, se trata de la opinión emocional
que los individuos tienen de sí mismos y que supera en sus causas la
racionalización y la lógica. En otras palabras, la autoestima es un sentimiento
valorativo de nuestro conjunto de rasgos corporales, mentales y espirituales
que forman la personalidad. Dicho sentimiento puede cambiar con el tiempo: a
partir de los cinco o seis años de edad, un niño comienza a formar el concepto
sobre cómo es visto por el resto de la gente.
ENFERMEDADES QUE CAUSA LA ANSIEDAD.
Síntomas que pueden provocar la ansiedad en algunos
sistemas de nuestro organismo.
En el sistema nervioso pueden provocar dolores de
cabeza, mareos, vértigos, desmayos, hormigueos, parálisis musculares, etc.
En nuestros sentidos pueden llegar a provocarnos
ceguera, visión doble, afonía, etc.
En el sistema circulatorio producen palpitaciones y
taquicardias.
En el sistema respiratorio pueden causar sensación
de ahogo, dolor u opresión en el pecho, etc.
En el sistema digestivo pueden producir sequedad de
boca, sensación de atragantamiento, náuseas, vómitos, estreñimiento, diarrea,
etc.
En el sistema oseo muscular es común que provoquen
tensión muscular, dolor muscular, cansancio, etc.
MANEJO EMOCIONAL.
Voy a dar una serie de recomendaciones de cómo
combatir la ansiedad. Exactamente son 14 estrategias prácticas que servirán de
ayuda a que sea más fácil escapar de este tan temido trastorno psicológico.
+Comprender el mecanismo de la Ansiedad.
+Aceptar lo que está pasando. No intentar huir.
+Respirar lento y profundamente.
+Interpretar correctamente las cosas y situaciones.
+Hablar y expresar los sentimientos.
+Aprender a ser asertivo/a.
+Vivir lentamente.
+No estar preocupado/a.
+Descansar.
+Realizar actividades que te gusten.
+Estar activos físicamente.
+Reír.
+Cuidar la alimentación.
+No buscar salidas rápidas a la ansiedad.
MOTIVACIÓN.
La palabra motivación es resultado de la
combinación de los vocablos latinos motus (traducido como “movido”) y motio
(que significa “movimiento”). A juzgar por el sentido que se le atribuye al
concepto desde el campo de la psicología y de la filosofía, una motivación se
basa en aquellas cosas que impulsan a un individuo a llevar a cabo ciertas
acciones y a mantener firme su conducta hasta lograr cumplir todos los
objetivos planteados. La noción, además, está asociada a la voluntad y al
interés. En otras palabras, puede definirse a la motivación como la voluntad
que estimula a hacer un esfuerzo con el propósito de alcanzar ciertas metas.
PENSAMIENTOS.
Según la definición teórica, el pensamiento es aquello que se trae a la realidad por medio de la actividad intelectual. Por eso, puede decirse que los pensamientos son productos elaborados
por la mente, que pueden aparecer por
procesos racionales del intelecto o bien por abstracciones de la imaginación. El pensamiento puede abarcar un
conjunto de operaciones de la razón, como lo son el análisis, la síntesis, la
comparación, la generalización y la abstracción. Por otra parte, hay que tener
en cuenta que se manifiesta en el lenguaje e, incluso, lo determina.













